jueves, 4 de agosto de 2016

Alberto Garzón: "Errejón e Iglesias son necesarios, pero hay que evitar una 'Vida de Brian' permanente".

El coordinador federal de Izquierda Unida y
 portavoz adjunto de Unidos Podemos, Alberto Garzón
Garzón está llamado a jugar un papel fundamental no solo en la 'nueva IU', sino en la recién nacida Unidos Podemos. Acerca de estos retos e intenciones conversamos con él.
La izquierda está sumida en un momento paradójico. Cuenta con una presencia parlamentaria con la que hace cuatro años ni siquiera soñaba, un partido como Podemos se convirtió en una fuerza enormemente popular, y los tiempos que vienen, que prometen ser duros, podrían favorecer su crecimiento. Pero, a la vez, existen muchas señales que indican que ese auge puede romperse pronto. La alianza de izquierdas está formada por un montón de grupos con intereses propios, lo que hará complicados algunos acuerdos, hay demasiadas tensiones internas y sus perspectivas sobre la dirección a tomar por este frente en ocasiones están demasiado alejadas. Además, las noticias que llegan de Europa subrayan que es la extrema derecha la que está cobrando enorme presencia, mientras que la izquierda aparece cada vez más débil, en parte porque sus discursos dejaron hace tiempo de calar en las clases populares y las medias empobrecidas, los espacios políticos que en el siglo XX les eran propios.
En ese contexto, Alberto Garzón (Logroño, 1985) está llamado a jugar un papel fundamental. No sólo en su carácter de líder de Izquierda Unida, sino como el principal instigador para que Unidos Podemos dé la vuelta a los mensajes materiales, a la cercanía con la gente y a la recuperación de los barrios populares. Acerca de estos retos e intenciones conversamos con él.
PREGUNTA. ¿Cuál debe ser el papel de Izquierda Unida dentro de Unidos Podemos y cómo debe estructurarse este paraguas de las fuerzas progresistas?
RESPUESTA. Teorizamos que en el momento actual lo que hace falta es un espacio político que definimos de izquierdas, que sepa conectar con las clases populares, con las que más sufren la crisis y las consecuencias del capitalismo. Hace falta un movimiento político y social, no de maquinaria electoral, sino que entre en el tejido social, en los conflictos laborales y sociales, y eso es lo que queremos constituir. En IU hemos aprobado una hoja de ruta, la superación de IU mediante la construcción de un movimiento político y social de esas características. Se construye con otros sujetos que dependen de las mismas dinámicas. Si Podemos quiere participar y le parece oportuno tendremos que encontrarnos en la construcción de ese espacio político. Tenemos algo embrionario, que es una coalición electoral tejida de prisa, al calor de las elecciones anticipadas, que ha tenido errores pero que ha funcionado. Hacen falta debates conjuntos para ir a ese espacio en términos de Gramsci, del bloque histórico.
P. Ese espacio va a ser muy complicado de manejar. No sólo porque convivan grupos, como es el caso de IU, que tienen estructura y dirección propias, sino porque cuentan con perspectivas distintas. Su interés por lo social puede chocar, por ejemplo, con otros grupos que ponen más el acento en cuestiones identitarias, como los nacionalistas.
R. En ese espacio político heterogéneo de identidad nacional uno de los elementos que hay que saber gestionar es el de las tradiciones políticas de las que se provienen. Incluso Íñigo Errejón, cuya tradición es diferente, comparte la necesidad de avanzar hacia la organización de tejido social. Hay que entender los cambios internacionales que están sucediendo. Hace poco Dani Rodrik publicó un artículo señalando cómo la izquierda está siendo incapaz de enfrentarse a esa extrema derecha que está atrayendo a los hijos de los comunistas. El descendiente de un obrero francés de la gran industria cae en las redes de Le Pen en esta era de desindustrialización. Eso tenemos que contrarrestarlo ofreciendo protección y seguridad desde el punto de vista civil, frente al descenso de salarios o frente a los desahucios. Y eso lo compartimos todos, desde IU hasta Anova o En Comú Podem, independientemente de que haya diferencias notables en otros aspectos.
P. Pero si la extrema derecha se ha ganado a los hijos de las clases populares es porque algo hizo mal la izquierda, porque eran terrenos que le eran propios. También en Madrid ha ganado el PP en los barrios con menos recursos. Lo cual subraya no sólo que algo no se supo hacer, sino que hay que hacer algo para recuperar lo perdido. Y no se ven muchas ideas claras en ese sentido.
R. La izquierda, aunque era nuestra tradición política, ha dejado de hacer análisis para entender cómo se comporta la clase social. Los estudios demoscópicos nos demuestran que el perfil de votante de IU y el de la izquierda anticapitalista en Europa ha sido prácticamente, y no hago un trazo grueso, un perfil de clase media ilustrada, mientras que las clases más populares no estaban comprometidas con el proyecto político que ofrecía la izquierda. Podemos e IU ponemos el acento en elementos distintos de este hecho. Para nosotros, el problema ha sido la institucionalización, en la tradición política del eurocomunismo, que había asumido que el régimen del 78 era el mejor de los posibles, con lo que el partido dedicaba energías y recursos a la propia institución y quedaba desconectado de una sociedad que estaba cambiando. El sistema político en lo esencial se ha mantenido estable pero la sociedad española ha cambiado mucho, en estructura productiva y de clase. 
Podemos pone el acento, de forma acertada, en que la izquierda hace política de forma muy gris mientras que la extrema derecha hace política caliente, como dice Zizek. La sociedad, en un momento de estallido, abraza posiciones que les resultan atractivas porque les ofrecen protección. La clave de esta situación ya la señalaba Karl Polanyi, que afirmaba que cuando el mercado avanza como criterio rector de la vida, y cuando los criterios de rentabilidad se imponen sobre las empresas, pero también sobre la sanidad o la educación, se acaba con las expectativas de futuro. La gente busca protegerse y lo hace en términos de fascismo o de socialismo. Ahí está la batalla política. En Europa el nivel de frustración y resignación es tan alto que la cuestión es quién la va a canalizar, si lo hará la extrema derecha que promete protección frente a inmigrantes y globalización, o la izquierda. Es la batalla crucial en este momento. Esos son los elementos desde los que armar un bloque histórico que nos permita entrar en el tejido social. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo, porque esto requiere organizaciones capaces de desplegarse en el territorio.
P. El análisis de clase que hace choca frontalmente con el populismo de izquierdas que caracterizó a la 'hipótesis Podemos' y su afán por convertirse en una formación transversal.
Tuve un debate en Lavapiés con Pablo Iglesias, en sala Mirador, antes de que Podemos fuese un fenómeno electoral. Discutimos sobre cómo frenar a la extrema derecha, pues el fenómeno Le Pen tiene bastante tiempo. Pablo insistía en la cuestión emocional para atraer en esos sectores, y yo insistía en la construcción del pueblo. Si se construye y cómo. Si son comunidades imaginadas, como diría Aderson, ¿cómo se construye? ¿Sólo desde las instituciones, sólo discursivamente, en función de si eres hábil evitando las etiquetas connotadas negativamente? ¿Se puede construir un pueblo sólo así, o en la praxis es más fácil convencer a la gente de un proyecto político? Cuando estás en el conflicto social, cuando estás con ellos ayudando a que no les bajen el salario, importa la estrategia discursiva –“paro el desahucio porque es injusto que un banco explote a los de abajo” y no por la plusvalía. Hay que armar un buen discurso, pero también tenemos que tener una organización en el conflicto con las clases sociales, con la estructura productiva. 
El falso debate está entre construir izquierda o construir pueblo, pero nosotros también queremos ser pueblo, porque se construye en la praxis. Necesitamos una organización capaz de estar en el conflicto social para sumar a más gente para autoorganizarnos, y ahí las etiquetas se diluyen. En la academia es fácil distinguir populismo de ilustración, pero en la calle es más difícil. Al final uno escucha lo que dicen PP o PSOE y escucha las mismas lógicas.
P. Tengo la sensación de que la izquierda no ha sabido entender qué está ocurriendo en una sociedad que ha cambiado sustancialmente, y que por tanto no sabe bien qué puede ofrecer. Podemos creía ser capaz de recomponer eso con significantes y emociones. Pero si no cuentas con una lectura concreta de lo que está pasando ahora, alguien va a ofrecer una fórmula mejor que la tuya seguro.
R. Una de las deficiencias de la izquierda es que las organizaciones antes estaban compuestas sin pensar en lo electoral. Un ejemplo: el PCE en la dictadura lógicamente no pensaba en elecciones, la organización se componía de forma distinta y las asambleas se organizaban sectorialmente. Ahora se organizan en función de las circunscripciones y los distritos, y eso ha roto mucho el espacio orgánico que existía en IU y en el PCE, y ha afectado también a la función de los intelectuales. España no ha tenido intelectuales de izquierda notorios, o dedicados a pensar esa realidad. Trostki, Lenin y Bujarin lo eran en el partido comunista soviético, Sartre o Althusser en el francés o Gramsci en el italiano. En España, salvo con Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey, no hemos contado con ellos. No ha habido espacio para pensar. Y es importante, porque para actuar en la realidad necesitas un mapa, y ese es un buen diagnóstico en términos históricos. Hoy estamos en una fase nueva del capitalismo que la hace diferente de la época keynesiana, porque no hay trabajo fijo, no hay estabilidad, no hay cobertura de los derechos laborales y los jóvenes ni siquiera tienen esperanza de llegar a cobrar una pensión.
P. Es llamativo cómo se ha perdido toda esperanza en el futuro.
R. Eso ha penetrado en la conciencia de la gente porque se ha roto con la linealidad progresiva de la modernidad, esa idea de que la historia iba avanzando hacia mejor. Ahora sabemos que no vamos a vivir mejor que nuestros padres, y que el socialismo no viene automáticamente después del capitalismo. Todo esto ha afectado a nuestra vida y la izquierda no lo ha analizado. Lo han hecho teóricos de las universidades pero sin conexión con las organizaciones políticas. Ahora lo estamos cambiando pero vamos con mucho retraso. La derecha tiene muy bien pensado qué orden social quiere, y cómo dar ese salto al orden que quieren desde el actual, mientras nosotros estamos todavía en las mociones y en las PNL.
P. Ni siquiera las luchas sectoriales del PCE antes del salto electoral tendrían sentido en la era postindustrial, en un mundo laboral con unas fronteras cada vez más difusas. Esa nueva praxis de la que habla se está circunscribiendo a las luchas municipalistas. ¿Es ese el camino?
R. Las luchas municipalistas son espacios de resistencia, no de construcción, porque tienen unas limitaciones brutales, relacionadas con las construcciones económicas, que tienen que ver con las competencias. Sánchez Mato, que es concejal de economía de Ahora Madrid y está en la dirección de IU, aprueba un presupuesto que aumenta el gasto social y reduce la deuda, pero está limitado por Montoro. El choque institucional es muy fuerte y hay otras luchas multinacionales que tienen capacidad de doblegar al gobierno nacional. Estoy de acuerdo en hacer un análisis histórico de largo plazo. Las tesis que dicen que ha terminado el ciclo electoral, quizás tengan tazón, pero esto no se mide por el número de elecciones, sino por algo novedoso que comenzó con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, pero ahora parece haberse estabilizado. Para mí es una expresión de algo más profundo, que empezó con el deterioro del sistema de partidos, con el deterioro de las instituciones, con una oligarquía que ha sido incapaz de gestionar la crisis económica.
Las causas que llevaron al 15-M son las mismas causas que prosiguen. No ha mejorado la precariedad ni el empleo, sino que han empeorado. El ciclo político no ha mejorado. Errejón decía que el ciclo político empezó con las movilizaciones del 15-M y terminó el 26-J. No puedo estar de acuerdo con eso, con la finalización en un resultado electoral. Las condiciones de vida no han mejorado. No quiero ver la política como juegos de tronos, sino desde el tablero de juego que se mueve bajo nuestros pies. Podemos ver las oportunidades de una izquierda combativa, pero con un proyecto político.
P. A la hora de ofrecer seguridad y estabilidad, que es una demanda obvia, hay grandes limitaciones para la izquierda. Es evidente que Bruselas marca la pauta y los programas económicos que impone no son progresistas. Le Pen, por ejemplo, sí ha sacado partido de eso, porque en su programa se encuentran medidas económicas que favorecen a las clases populares y las medias y que manifiestan mucha resistencia a Bruselas. ¿Veremos alguna alianza europea en términos económicos entre la izquierda y ese tipo de derecha?
R. La tesis de Polanyi en los años 40 era que la utopía del mercado autorregulado, ese pensamiento de que el criterio de la rentabilidad podía dominar todos los ámbitos de la vida humana, conllevaba frustración y caos, y acababa con el arraigo del las personas en su comunidad, lo cual provocaba que la gente abrazase posiciones que la protegieran. Había dos opciones, la de quienes protegían suprimiendo la democracia, como los fascismos, o los que suprimían la economía, como el socialismo. Hoy vemos cuestiones muy parecidas. Igual que entonces, la extrema derecha incluye medidas proteccionistas para su gente. Lo que les diferencia da la izquierda son los valores que están detrás, la xenofobia, el clasismo, el racismo, y en función de especificidades, el chovinismo o nacionalismo extremos. Pero cuando escuchas a Le Pen es obvio que se dirige a víctimas de la globalización machacadas por el intento de construir un mercado autorregulado mundial, y que se sienten atraídas por quienes les prometen que van a poder vivir mínimamente. Lo que demandan hoy las clases populares no es el paraíso sino pan, trabajo y techo. Hace falta una izquierda que incida en eso. Pero frente a una Le Pen que ha tenido la capacidad de decir las cosas claras, hemos encontrado una izquierda contaminada de socioliberalismo y que ha promovido una construcción neoliberal de la UE, con lo que deja su propio espacio a la extrema derecha.
P. Apelan a un nuevo ciclo de movilización y a evitar que la extrema derecha se apodere de éste, pero la maquinaria electoral parece haber absorbido a los movimientos sociales. Las organizaciones que sacaron a la calle al 15-M ya están prácticamente desmanteladas, muchos de sus cuadros están en las instituciones y no ha habido renovación ni relevo.
R. Ese ha sido el debate en IU en la última asamblea. El parlamento es un instrumento, pero no es un fin en sí mismo, igual que los ayuntamientos. Tenemos que estar en el tejido social, vemos descapitalización brutal de los movimientos sociales, una absorción hacia lo institucional y quien antes organizaba hoy es diputado y quien no está de asesor. Eso ha sucedido de forma natural, pero tenemos que volver hacia atrás, que las instituciones son solo altavoces. En Comú Podem trabaja muy bien en ese ámbito, un sujeto que sea movimiento político y social. En IU hemos combatido el carrillismo 30 años más tarde, eso que decía que la institución es el único mecanismo con el que se responde a los problemas de la ciudadanía. No es lo mismo ser el conflicto que estar en el conflicto. La nueva organización de IU ahora entiende lo que decía Gramsci, que el Estado no es un sujeto con su propia ideología, no es un conjunto de instituciones que puedes tomar y que son neutrales. El Estado es una relación social, o como decía Jessop una correlación de fuerzas cambiantes. La sociedad civil, la Iglesia, los medios comunicación también son parte de esa relación social. No puedes cambiar la sociedad desde solo uno de los dos ejes, pero tampoco sólo desde el Gobierno.
P. En sus discursos aparecen muchas citas a autores, pero casi todas son autorreferentes. Y es un mal común, porque parece que en la izquierda pasanmucho tiempo pendientes de ustedes mismos, y hablan mucho menos de lo que está pasando fuera. Es como si pelearan entre ustedes o sus tradiciones en lugar de hacerlo contra la realidad.
R. Cuando recurrimos a clásicos es porque han sido capaces de identificar los fundamentos del mundo en que vivimos. Los textos de Marx sobre la especulación financiera parecen sacados de la última crisis, y los de la globalización de Lenin retratan muy bien el comportamiento de Google. Sus lógicas nos permiten ver debajo lo de superficial, y en eso consiste la ciencia, en saber separar la epidermis de lo que está debajo.
P. Sin duda, pero las referencias a los intelectuales que se suelen utilizar tienen que ver con pensadores de los 70, como el carrillismo, cuyos análisis estaban demasiado pegados a su tiempo, o a posiciones maximalistas, a lo Foucault, en plan “todo poder es siempre opresivo”.
R. Bueno, nosotros no hablamos de carrillismo, lo combatimos. El marxismo ha tenido fases, y en una de ellas, los intelectuales empezaron a racionalizar y a pensar en la alienación y los micropoderes, y menos en lo material. Eso es mayo del 68, y los posmodernos que vinieron después. Son cosas hoy alejadas de la gente, porque los problemas que vivimos tienen más que ver con el siglo XIX, con el paro y el hambre, que con los de los 60, por lo que los códigos tienen que cambiar. Soy de un pueblo de Málaga y soy el único varón de mi generación que llegó a la universidad. Era un pueblo de la costa, de inmobiliarias y constructoras, lo que suponía un incentivo enorme para que todo el mundo decidiera trabajar en lugar de estudiar. Ya ganaban tres mil euros, para qué iban a hacerlo. Hoy, sin embargo, están todos en el paro y despolitizados, son ese típico sector casi del lumpen proletariado, que se ha arrejuntado con sus familias en una sola vivienda, que odia la política y que si aparece un listo de extrema derecha que les dice que les va a dar casa y trabajo y va a echar a los inmigrantes le votan seguro. Yo quiero hablar de cosas que ellos entiendan, y si es más fácil conectar con ellos si les hablamos de problemas cotidianos que si lo hacemos de biopolítica y del situacionismo francés. La izquierda racionaliza mucho, como si pensara “tengo mis conceptos y los voy a encajar en la realidad” en lugar de analizar la realidad y con ella hacer nuevos conceptos.
P. Habláis poco de medidas. Para conectar con la gente también hay que hacer propuestas que les motiven, y las vuestras no han sido claras, ni tampoco muy atractivas en lo económico.
Alberto Garzón. (Carmen Castellón)R. En la campaña el problema no fue que careciéramos de ellas, sino que no teníamos capacidad de transmitirlas. Hoy la política se hace en los medios, que no son un espacio neutral sino que condicionan los mensajes: cuando a los 30 segundos te interrumpen Inda o Marhuenda, es imposible trasladar una propuesta económica concreta. Los medios tienen un formato tremendamente espectacularizado: las sillas están lejos para que tengas que gritar, porque los micros sólo comunican con los espectadores y tienes que elevar la voz para que te oigan, y estás rodeado de gradas como su fueras un gladiador. Además, la agenda la marca un espectador que no quiere hablar del cambio del modelo productivo, ni de por qué en Alemania se tienen mejores salarios y se trabajan menos horas. Ni siquiera en el debate económico con Guindos, Garicano y Jordi Sevilla pude hablar de eso, porque Sevilla me atacaba todo el rato llamándome comunista y diciendo que quería sacar a España del euro. Así era imposible hablar de lo concreto. Las propuestas acaban caricaturizándose a sí mismas, porque no puedes reducir 40 páginas de un programa económico a un eslogan. Eso no nos quita responsabilidad, pero creo que el formato que nos condiciona es terrible. Es muy aburrido para la gente hablar de economía y muy simpático hablar de Marhuenda.
P. La historia de la izquierda está plagada de desencuentros, escisiones y fugas. Unidos Podemos aún debe repensarse, decidir cómo estructurarse y organizarse. ¿Qué riesgos entraña afrontar esos debates?
R. Riesgos hay muchos, establecidos por la coyuntura y hasta riesgos más estructurales como son los organizativos, la oligarquía, la ley de hierro de Robert Michels, burocracias internas y afinidades y lealtades internas ligadas a intereses materiales, y esto enturbia porque lo convierte en faccionalismo. Si llegas a diputado y no estás prevenido, si no estableces un salario máximo, por ejemplo, tiendes a que se te pegue la moqueta al suelo, al pasar de ser desempleado a tener despacho y asistente. Estas cuestiones son obstáculos para un debate sincero. Si queremos superar las organizaciones en un espacio conjunto político, alguien puede pensar que es demasiado arriesgado para su posición personal. Riesgos políticos veo menos, aunque hay diferencias políticas, diferencias entre Pablo e Íñigo o entre Podemos e IU, hay elementos programáticos y hasta tácticos y estratégicos comunes. Íñigo y su gente, por ejemplo, no eran partidarios de la confluencia y quizá no estén cómodos, pero la han aceptado. También saluda de forma diferente a Pablo (el primero utiliza el símbolo de victoria y el segundo el puño cerrado) porque cree que eso puede ser atractivo para el país, aunque a mí cada vez me parece más limitado el espacio al que está llegando, pero esto es secundario. Ojalá que no se rompa nunca la unidad, que esas diferencias se mantengan dentro del mismo proyecto político. Yo creo que son imprescindibles tanto Íñigo como Pablo. No es bueno caminar hacia una 'Vida de Brian' permanente, tan perjudicial para la izquierda.
P. El acuerdo para la construcción de Unidos Podemos fue un acuerdo entre cúpulas, sin participación de las bases y sin primarias. ¿Ese 'pecado original' condicionará para mal los debates futuro para el desarrollo de Unidos Podemos?
R. Necesitamos tiempo y debates sanos, directos y públicos. Esta coalición se formó después de cinco meses de enormes hostilidades y tres meses después de que Podemos nos negara la ayuda para constituirnos en grupo parlamentario. Todo eso genera tensiones. Nuestra militancia ha sabido estar a la altura y por encima de esas miserias, aunque en ciertos espacios ha habido muchos choques porque es difícil decir que en tres semanas que ahora sois amigos porque la unidad no se decreta, se practica, por eso las campañas fueron un caos, con actos separados y discursos chocando. Eso ha afectado, pero hay variables que han afectado mucho más, como el Brexit.

jueves, 28 de julio de 2016

IU advierte de que “si apartamos la propaganda que rodea a la EPA se ve que el paro desciende a cambio de expulsar a gente del mercado laboral y acentuar temporalidad y precariedad”.

El responsable federal de Políticas Económicas, Carlos Sánchez Mato, señala que “el propio Gobierno en funciones del PP avanzó en plena campaña electoral que en el segundo trimestre se crearían 450.000 empleos y, sin embargo, el dato final de incremento de ocupación es de 271.400, un 40% menos”
Carlos Sánchez MatoIzquierda Unida, a través de su responsable federal de Políticas Económicas, Carlos Sánchez Mato, considera que los datos que ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al segundo trimestre de 2016 “no pueden llevar a la satisfacción general y, mucho menos, a los miembros del Gobierno en funciones. Si apartamos la propaganda y autocomplacencia que rodea a estas cifras nos encontramos con que las noticias sobre creación sostenida de empleo son bastante negativas. Estamos ante un brusco frenazo. El propio Gobierno del PP avanzó en plena campaña electoral que en el segundo trimestre se crearían 450.000 puestos de trabajo. Sin embargo, el dato final de incremento de ocupación es de 271.400 (un 40% menos) y deja el número de ocupados en 18.301.000”.
Sánchez Mato señala también que “aunque a nivel nacional el paro bajó en 216.700 personas en este segundo trimestre del año respecto al anterior, lo que supone un descenso relativo del 4,5 %, este recorte del desempleo es claramente inferior a los logrados en los segundos trimestres de 2015 (-295.600 parados) y 2014 (-310.400)”.
El responsable económico de IU sostiene que “desde nuestra formación no estamos de acuerdo con que cifras como que el número total de desempleados baje hasta algo menos las 4,6 millones de personas o que la tasa de desempleo quede en el 20% sirvan para tratar de ocultar que la salida a la situación crítica en términos de paro está siendo a cambio de la expulsión de gente del mercado de trabajo y a la acentuación de la temporalidad y la precariedad en el empleo”. 
La tasa de actividad se situó en el 59,41%, mientras el número de activos aumentó en 54.600, hasta los 22.875.700. “En el último año, por el contrario, la población activa ha caído en 139.900 personas. Es evidente, por tanto, que no todos los que han dejado de ser parados los son porque han pasado a trabajar”, señala.
Carlos Sánchez Mato apunta también que “toda la creación de empleo se realiza en el sector privado (294.600), ya que las administraciones públicas bajan en 38.700 personas. Vuelve a ponerse de manifiesto así que la prioridad de este Gobierno en funciones sigue siendo reducir el nivel de empleo público y la provisión de servicios asociados”.
El responsable federal de Políticas Económicas de Izquierda Unida llama la atención sobre la evolución del desempleo por sectores, con 227.300 ocupados más en el sector servicios entre abril y junio. “Nos encontramos -asegura- ante un impulso de contrataciones vinculado directamente con la temporada turística. Pero si ampliamos la mirada al último año, nos enfrentamos con que el empleo bajó en la construcción (15.700 ocupados menos) y en industria (8.800 menos). El sector industrial sigue perdiendo peso en nuestro país y el modelo productivo está lejos de haber cambiado”.
El dirigente federal de Izquierda Unida destaca que “seguimos especializándonos en sectores de bajo valor añadido y que llevan asociados unas peores condiciones laborales. Los datos de esta última EPA tienen muchos que ver, lógicamente, con el período estival y las campañas turísticas, lo que lleva aparejada la crítica por una creación de empleo asociada a altos índices de temporalidad. La mayoría de los contratos suscritos entre abril y junio fueron de carácter temporal (166.300) frente a 86.400 con contrato fijo”. 
También hay que apuntar como elemento preocupante el incremento del número de jóvenes en paro menores de 25 años, ya que subió en 22.700 personas en el segundo trimestre. Esto supone un 3,4% más que en el trimestre anterior, situándose la cifra total de jóvenes sin trabajo en 692.800. Además, sigue habiendo prácticamente 1,5 millones de hogares con todos sus miembros en paro (1.493.800)
“Pero la cosa no queda ahí”, advierte Sánchez Mato, ya que “la proporción de empleos a tiempo completo sobre el total ha caído desde el 85,3% al 84,7% en los últimos cuatro años. En este segundo trimestre de 2016, el 60,4% de todos los que trabajan a tiempo parcial desearían hacerlo a tiempo completo, pero no pueden. Este porcentaje hace cuatro años era menor: 56,4%”.
Apostilla que “todo ello va unido a que la explotación laboral continúa registrando récords. El número de horas extraordinarias se ha disparado en un 16% en los últimos cuatro años: en el segundo trimestre de 2016 se hicieron 6,239 millones de horas y en el mismo trimestre de 2012 5,367. El 53,6% de todas estas horas no se pagan. Cuando Rajoy llegó al Gobierno este porcentaje era menor: 48,8%. 
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En el último año la suma de ocupados y parados ha caído en 139.900 personas, ergo no todos los parados pasan a trabajar .
En este 2º trimestre la suma de ocupados y parados varones ha caído en 4.600: los que han salido del paro no han pasado a trabajar .
En este 2º trimestre de 2016 se han creado 271.400 empleos, cuando en los 2015 y 2014 esta cantidad fue de 402.400 y 411.800 Hay freno.
Eduardo GarzónLa tasa de creación de empleo anual ha sido del 2,43%,la más baja desde el tercer trimestre de 2014 Hay freno en la creación de empleo.
En el último año el empleo ha descendido en 19.400 personas entre la población de 30 a 34 años No se crea empleo en todas las edades.
Este trimestre se han destruido 23.200 empleos públicos. Es evidente cuál es la prioridad de este gobierno: recortar en empleo público .
En el último año se han destruido 8.800 puestos de trabajo en la industria, y 15.700 en la construcción. Así no vamos a ningún lado .
En el último año los contratos indefinido han aumentado en 223.300 personas y los temporales en 202.200 .
En la actualidad hay 1.493.800 hogares españoles con todos sus miembros en paro .
En series desestacionalizadas la tasa anual de creación de empleo ha sido del 0,29%, la más baja desde el primer trimestre de 2014 .
Así ha evolucionado la población activa (parados + ocupados) desde que llegó el PP al poder. Descenso brutal .
El número de contratos de un día de duración no ha dejado de crecer en el último año. Aumenta la precariedad .
Las horas extraordinarias no han dejado de crecer en los últimos 4 años. Y las no pagadas han crecido aún más .
El 60,4% de todos los que trabajan a tiempo parcial quieren trabajar a tiempo completo, pero no pueden. .

IU rechaza el “triunfalismo” del Gobierno tras descartarse la multa por el déficit y advierte de que esta decisión “no nos saldrá gratis por los 30.000 millones de nuevos recortes hasta 2018”

El responsable federal de Políticas Económicas, Carlos Sánchez Mato, avisa que con los nuevos objetivos de déficit señalados “queda clara la prioridad que aplicará un gobierno del PP: volver a recortar y a dar la espalda a los problemas reales de los españoles a costa de hipotecar los futuros presupuestos del Estado” 
Carlos Sánchez Mato, responsable federal de
Políticas Económicas de IU.
Izquierda Unida, a través de su responsable federal de Políticas Económicas, Carlos Sánchez Mato, rechaza el “triunfalismo” del Gobierno en funciones de Mariano Rajoy tras la decisión anunciada hoy por la Comisión Europea de descartar multar a España y a Portugal por no tomar medidas efectivas en 2015 para reducir el déficit público. Sánchez Mato advierte de que “se equivocan quienes se autofelicitan o quienes a estas alturas lo hacen de manera interesada al equipo económico del Ejecutivo. Que no haya sanción no nos va a salir gratis y no significa que quienes llevan soportando con mayor sufrimiento esta larga crisis se libren de seguir pagándola. Bruselas establece unas durísimas metas de déficit que supondrán más de 30.000 millones de nuevos recortes hasta 2018”.
Finalmente la multa queda lejos del 0,2% del PIB, que es la cifra máxima que contempla el Pacto de Estabilidad. Pero el dirigente federal de IU recuerda que “nunca antes se habían impuesto sanciones por no cumplir el déficit, y no precisamente porque no hubiera incumplimientos flagrantes, ya que los Estados de la Unión Europea (UE) se han saltado 165 veces el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y en 114 ocasiones aquellos que no los justificaron”.
Los nuevos objetivos de déficit quedan en el 4,6% sobre el PIB para 2016, el 3,1% para 2017 y el 2,2% para 2018. Ante esta perspectiva, Sánchez Mato afirma que “queda clara la prioridad que aplicará este Gobierno: volver a recortar y a dar la espalda a los problemas reales de los españoles a costa de hipotecar los futuros presupuestos del Estado pendientes de aprobar en sede parlamentaria. No es casualidad, porque esta ha sido la misma pauta de los sucesivos ejecutivos desde 2009”.
El responsable económico de Izquierda Unida apunta que “las administraciones públicas han reducido casi uno de cada tres euros de los que disponían en 2009 para todo lo que no son pensiones, intereses y gasto energético. De no remediarlo, el panorama que nos presenta por delante para los próximos tres años no resulta mucho más halagüeño”.
Desde Izquierda Unida se destaca la “hipocresía política y económica que supone que al tiempo que se imponían todos esos recortes, se ideaban y aplicaban políticas fiscales regresivas que han resultado claramente fallidas”. Los ingresos en términos homogéneos se han reducido un 3,2% en los seis primeros meses de 2016. En concreto, la recaudación de IRPF, cae un 4,7% en este mismo periodo y un 12,2% sólo en el pasado junio. En el Impuesto sobre Sociedades, por su parte, los ingresos más importantes siguen siendo los del primer pago a cuenta, que han caído nada menos que un 48% por los cambios normativos que ahora el Gobierno del PP plantea revertir para cumplir con la reducción del déficit.
Carlos Sánchez Mato indica que “sólo ha habido incremento de recaudación en el IVA y los Impuestos Especiales. Esto no puede considerarse precisamente una buena noticia en términos de equidad, ya que son precisamente esos tributos los que tienen una mayor carga regresiva. Son impuestos que no están ligados a la capacidad de pago y que, proporcionalmente, suponen una mayor carga a los que menos tienen”.
La recaudación de IVA creció un 4,3% en el primer semestre y los ingresos de los Impuestos Especiales aumentaron un 0,6% hasta junio. El tributo de mayor recaudación, el Impuesto sobre Hidrocarburos, creció un 2 ,4%. “Estamos ante otra muestra evidentemente más de la forma de entender la fiscalidad por parte del partido de Mariano Rajoy, que olvida conscientemente la capacidad redistributiva de los impuestos”, valora el dirigente de IU.
Sánchez Mato apunta ante este panorama que “aunque pretendan hacernos ver lo contrario, sí hay alternativas a la senda propuesta por el Partido Popular. Éstas pasan por la defensa de los servicios públicos y por la inversión generadora de empleo de calidad. Frente a la imposición de recortes y el aumento de privilegios a quienes no ha afectado la crisis planteamos como prioridad las necesidades sociales, su cuantificación y la adopción de medidas fiscales para afrontarlas”.
“Entre otras cuestiones -detalla- planteamos que todas las rentas tributen de la misma manera, sean del capital o del trabajo, y que paguen más los que tienen y ganan más. Para ello es imprescindible una reforma tributaria que garantice la justicia fiscal”.
Carlos Sánchez mato indica que “esta debería ser la senda posible que tendría que haber emprendido y defendido cualquier gobierno sensato en Bruselas, eso sí, siempre y cuando estuviera al servicio de los intereses generales y no de las minorías privilegiadas”. 

Antonio Maíllo: "Clamoroso suspenso de Susana Díaz: indignante que sólo hayan ejecutado el 26% del presupuesto de Empleo".


sábado, 23 de julio de 2016

Entrevista a Alberto Garzón: “Hay que explorar todas las posibilidades de un Gobierno alternativo al PP”.

Photo published for Alberto Garzón: “Hay que explorar todas las posibilidades de un Gobierno alternativo al PP”Ha iniciado su tercera legislatura como diputado en el Congreso. Tras el breve paso por el Grupo Mixto después del 20D donde IU sólo obtuvo dos escaños, ahora lo hace dentro del grupo parlamentario de Unidos Podemos y ya como coordinador federal del partido. Quiere iniciar una nueva etapa tanto en la coalición de izquierdas que se ha renovado después de su XI Asamblea. Y también mantener vivo el espacio de confluencia junto a Podemos y otras fuerzas. Asegura que IU seguirá teniendo visibilidad institucional ejerciendo él mismo como portavoz adjunto del grupo y con sus 8 diputados trabajando de forma coordinada. Alberto Garzón (Logroño, 1985), sigue apostando por intentar una vía alternativa a que gobierne el PP aunque reconoce que esta opción depende del PSOE y sobre todo de su correlación de fuerzas interna. Atiende a cuartopoder.esvía telefónica desde Málaga.
— El jueves, Pablo Iglesias señaló que ya es prácticamente imposible formar un Gobierno progresista y que el PSOE se abstendrá en una segunda votación de investidura. ¿Comparte estos pronósticos?
— Es difícil predecir lo que va a suceder porque estamos en un entorno todavía de enorme volatilidad política.  Aunque no tengamos elecciones el clima es volátil y las presiones son múltiples. Estamos en un entorno muy interrelacionado. Por un lado tenemos a una UE deseando que haya un Gobierno que aplique recortes. Por otro, unas grandes empresas y oligarquía española que quieren una gran estabilidad para ellos, no para la mayoría social. Pero luego los intereses de los partidos lo hacen todo mucho más complejo porque saben que las fórmulas para satisfacer esas demandas tienen un coste. Con este esquema creo que no hay una regla que establezca lo que va a suceder. Sólo hay hipótesis. Lo que tenemos es un PSOE que tiene la mayor parte de la responsabilidad porque tienen 85 diputados y tiene que decidir. Si decide estar en la oposición lo que estará haciendo es bloquear tanto la posibilidad de un Gobierno de derechas como uno de izquierdas. Ese bloque nos conduciría a terceras elecciones. Creo que va a depender mucho de la correlación de fuerzas internas del PSOE y los diferentes matrices de presiones que van a existir allí. No conozco al PSOE lo suficiente como para saber qué va a suceder.
— Esta semana hemos visto que los nacionalistas de la antigua CDC y el PNV han favorecido al PP en la elección de la Mesa del Congreso. ¿Cómo valora el papel de estos partidos, también en una hipotética investidura de Mariano Rajoy?
“El PP ha sido mucho más pragmático e inteligente que el PSOE porque ha conseguido desbloquear una situación compleja recurriendo a los nacionalistas”
— En primer lugar hay que destacar que el PP ha sido mucho más pragmático, y en ese sentido inteligente que el PSOE, porque ha conseguido desbloquear una situación ciertamente compleja para sus intereses, como era la Mesa del Congreso, recurriendo a partidos nacionalistas que aparecían vetados para los socialistas. Si el PSOE hubiera obrado con la misma filosofía que el PP, hoy tendríamos Gobierno de Pedro Sánchez aprobando unas leyes distintas y apoyado por la izquierda. Pero ellos decidieron vetar a unos grupos que el PP parece que ha dejado de vetar. Ahora bien, ¿de ahí se deriva una vía automática para un posible Gobierno? Yo creo que no es automática. Porque una cosa es la Mesa del Congreso, que es algo que no tiene una gran visibilidad para la gente corriente y otra cosa es un Gobierno que va a implicar recortes. No sé si los nacionalistas están dispuestos a asumir el coste. Lo que sí me queda claro es que C´s, PSOE, PNV y CDC asumen y quieren que gobierne el PP pero ninguno de ellos quiere ser el responsable de llegar a esa situación. No quieren asumir ese coste. Por eso tampoco intentan algo alternativo. Ellos dicen, sí, va a gobernar el PP e incluso no les parece mal. Pero no quieren ser ellos los que de cara a la población estén permitiéndolo. Es una hipocresía brutal de estos cuatro partidos.
— Pero entonces, ¿deben seguir intentando apelar al PSOE para que opte por esta vía? ¿Es posible? ¿Ha habido algún tipo de contacto al respecto?
— Es correcto que lo queremos intentar porque es coherente con lo que hemos mantenido siempre. Pero al mismo tiempo no tenemos todavía ninguna capacidad porque el PSOE sigue bloqueando la situación. Sólo en el momento en el que el PSOE anunciara que quiere formar Gobierno se abrirían las posibilidades que estamos planteando. Hasta ese momento lo que planteamos es un deseo y que nunca vamos a entrar en un juego de permitir que el PP gobierne como se ha sugerido por algunos dirigentes del PSOE y otras fuerzas con una abstención sindicada. Esa fórmula sería intentar evitar el coste individualizado y repartirlo. No vamos a entrar en ese juego y no hemos asumido que el PP tiene que gobernar. Pero necesitamos que el PSOE y sus 85 diputados opinen igual que nosotros. De momento esto no se ha producido.
— Se reunirá con Felipe VI el martes. ¿Qué planteamiento le transmitirá?
— Le diré cuál es nuestra posición, que es coherente con lo mantenido siempre. La línea es que hay que explorar todas las posibilidades de un Gobierno alternativo y nunca facilitar uno del PP. Pero también diremos que el PSOE necesita resolver. Ellos están obligados a ello. Porque lo único que está haciendo es intentar ganar tiempo para que su deseo, que es que gobierne el PP, sea satisfecho por otras formaciones como PNV, CDC o C´s. Pero si las otras están pensando exactamente lo mismo todos sabemos en teoría de juegos a dónde nos lleva esto. Si el PSOE ni siquiera quiere intentar el otro camino será el responsable de unas terceras elecciones. Puede que haya presiones suficientes para que no las haya y ahí será cuando tengan que decidir. De momento da la sensación de que es una partida de mus entre PSOE y C´s y que la variable tiempo es muy relevante.
— Ya está confirmado que será uno de los portavoces adjuntos del grupo de UP. ¿Cómo se organizarán los 8 diputados de IU dentro de un grupo tan extenso?
“La gente va a ver a IU prácticamente lo mismo que si nos hubiéramos presentado separados de Podemos”
— El grupo será un espacio de cooperación y colaboración que nosotros siempre hemos querido construir. Además en otro tiempo ya habíamos formulado en diferentes versiones como por ejemplo con La Izquierda Plural donde el grupo estaba formado por diferentes organizaciones con plena autonomía pero que se coordinan a efectos políticos y operativos: reparto del tiempo, de las comisiones, en la visibilidad parlamentaria, etc. Pero desde luego con plena autonomía política y para poder votar en caso de que haya conflicto en función de los idearios de cada organización. Esto significa para la mayoría de la gente que van a ver a IU prácticamente lo mismo que si nos hubiéramos presentado por separado pero con un añadido muy bueno que es estar en un mismo espacio unitario. Es un elemento cualitativo de enorme importancia. Vamos a tener lo mejor de haber ido juntos y lo mejor de haber podido ir separados.
— En la evaluación que presentaron en la asamblea político y social del pasado sábado reconocían errores en la cristalización de la confluencia con Podemos. Esto supone cierta autocrítica. ¿Qué se ha hecho mal?
— La idea fundamental es entender que todo son hipótesis por el momento. No tenemos datos suficientes como para poder verificar lo que ha podido suceder tanto bueno como malo. Lo que sí planteamos son algunos elementos que con la información que disponemos pueden estar más o menos en camino de ser corroborados. Son indicios. Por ejemplo el hecho de que cuando te ves obligado a hacer una confluencia electoral en apenas unas semanas eso incluye unos métodos más verticales y hechos desde arriba, desconectados del tejido social de las provincias y sin tener tanto en cuenta las particularidades de cada una de ellas. Eso es un elemento que podía haber influido en el estado de ánimo de algunos lugares que se encontraban con campañas separadas en algunos casos cuando su deseo era hacerla conjunta. O lugares donde veníamos 6 meses antes de competir electoralmente y además con hostilidades y eso no se corrige tan rápidamente como el calendario electoral.
Esto se suma a otras hipótesis como que a Podemos le han atacado de una forma descomunal por su valentía, por haberse enfrentado al poder económico y político. A nuestro juicio, naturalmente sin estar exentos de errores pero lo han hecho y han recibido ataques en forma de querellas, de falsas informaciones, de propaganda pura y dura de ánimo goebbelsiano. Eso cuaja y hay gente todavía en España que piensa que Podemos se ha financiado ilegalmente. Eso ha afectado. Otra hipótesis a tener en cuenta es que la gestión de las negociaciones post 20D ha perjudicado tanto a Podemos como al espacio de UP. No sólo por los errores de cada formación sino porque la izquierda se ha frustrado al no tener la oportunidad de conseguir un Gobierno alternativo. A mi juicio la responsabilidad fue del PSOE pero esa gente de izquierdas que no hila tan fino tiene una sensación de frustración porque su gente no se puso de acuerdo. Todo esto habrá que corroborarlo después y confirmarlo cuando tengamos encuestas suficientemente importantes como la del CIS postelectoral.
— Hay también un núcleo de votantes que optaron por IU el 20D y que decidieron abstenerse el 16J quizás por que no les convencía la alianza con Podemos. ¿Son recuperables? ¿Cómo les convence de que la confluencia es positiva?
“La división que se ha reflejado de Podemos, sobredimensionada, ha influido el 26J porque nadie quiere votar a un partido que está dividido. Lo mismo podemos decir de IU con unas voces ultracríticas que han estado sobrerepresentadas”
— Creo que hay una diferencia entre un comportamiento electoral coyuntural derivado de unas circunstancias que han podido no gustar a todo el mundo y el de un carácter sociológico de izquierdas que no ha cambiado. Los que votaron el 20D a IU o Podemos no han pasado al bando de la derecha, siguen siendo sociológicamente potenciales votantes. Eso significa que son perfectamente recuperables si se trabajan bien las situaciones diagnosticando bien lo que ha podido fallar. No sabemos por qué ese porcentaje ha dejado de votar. No sabemos si se hizo antes de la coalición o después. Evidentemente la división que se ha reflejado de Podemos en los medios de comunicación, espectacularizada y sobredimensionada, ha influido. Porque nadie quiere votar a un partido que está dividido. Y lo mismo podemos decir de IU, con unas voces ultracríticas con la coalición que han estado sobrerrepresentadas en los medios y que han generado un clima que ha podido perjudicar. De cara a un futuro hay que pensar cómo esa gente que nos ha dejado de votar puede volver a participar del espacio electoral. Nosotros planteamos lo electoral como un resultante, queremos coordinar lo social, autoorganizarnos en la calle para que después eso tenga expresión electoral. Dicho de otra forma, organizarnos con los movimientos sociales, estar en el conflicto, en los desahucios, ámbitos laborales, etc. Y ahí movilizar a la gente para que se genera una conciencia suficiente que termine votando a la coalición en un próximo escenario electoral.
— Unidos Podemos ha venido para quedarse es la frase que están repitiendo tanto Iglesias como usted. ¿Qué pasos van a dar para reforzar o consolidar este espacio más allá de lo que suceda en la investidura?
— La realidad va a marcar el contexto y eso hay que tenerlo presente. De momento lo que tenemos es un espacio electoral sólido, de 71 diputados, con cooperación entre fuerzas, unitario. Ahora con el trabajo parlamentario se irá generando una cultura que irá madurando. Eso ayudará. Pero lo que toca son los debates estratégicos sobre qué va a suceder con la izquierda en nuestro país. Independientemente de cómo cada uno quiera etiquetar a este espacio político, no voy a entrar otra vez en el debate semántico. La cuestión es para qué está este espacio. Por eso Pablo (Iglesias), recurre muy acertadamente a Gramsci para hablar de un bloque histórico, político y social. Conformado con la gente y clases sociales que sufren la crisis y se organizan políticamente. Eso quiere decir que tanto la calle como las instituciones importan. Eso es el futuro y estoy de acuerdo con esa lectura de ir más allá de las instituciones. Hay otra interpretación que habla en términos discursivos, es una lectura postmoderna de Gramsci que dice que la clave está en el discurso. Pienso que eso no es así porque el propio Gramsci, si por algo destacó, fue por ser un heterodoxo. Él no aplicó un modelo establecido en Italia sino que estudió el elemento circunstancial propio de Italia, su división y clases populares para obrar una estrategia.
Esa creo que es la manera de obrar, no de arriba hacia abajo. Por eso lo que hay que estudiar bien es el momento político y económico de España, ver cómo se componen las clases sociales, cuáles son los motivos por los que no participan lo suficiente en un proyecto político de izquierdas. El camino no es del discurso a lo material sino un estudio de lo material para ver cómo usar el discurso para canalizar. Son debates que van a estar ahí los próximos meses y años porque son estratégicos, no tienen que ver con Podemos o IU sino con movimientos sísmicos que hay en la sociedad y que tenemos que saber interpretar y canalizar hacia un proyecto político que al menos para mí es el socialismo.
— ¿El rumbo del debate dependerá mucho de hacia dónde se dirija Podemos y de cómo se posicionen esas dos almas a las que usted mismo ha hecho referencia en alguna ocasión?
“Los debates estratégicos son necesarios y tienen que enfrentar posiciones. Pero no debe llevar a la idea de que una parte sea prescindible. La parte de Íñigo Errejon es imprescindible para el bloque histórico”
— Los debates estratégicos son necesarios. Y además tienen que enfrentar posiciones. Pero eso no debe llevar a la idea de que una parte sea prescindible. Yo no creo que la parte de Íñigo Errejón sea prescindible. Al contrario, es imprescindible. La gente que piensa como él, ese espacio político que está dentro de Podemos, es necesaria para un bloque histórico como del que estamos hablando. Por tanto no podemos confundir la discusión legítima con que uno necesita tener aliados. Por eso es importantísimo que en Podemos no se dividan, no rompan y que sepan trabajar conjuntamente igual que nosotros hacemos esfuerzos en nuestra organización. Pero el debate se dará en Podemos, en IU y en otros espacios. Haremos todos los esfuerzos para explicar que, a nuestro juicio, la vía estratégica es la de inserción en el conflicto y estar en los espacios en los que la gente hace su vida cotidiana. Y a partir de ahí a través de buenas estrategias discursivas y organizativas ser capaces de autoorganizarnos como clases populares. Eso implica que, resumiendo, no estamos queriendo construir un maquinaria electoral sino que creemos que lo que necesita nuestro país es un espacio político en la calle que tenga diferentes expresiones.
— El sábado pasado IU celebró su primera asamblea político y social. Usted ha introducido una novedad que es eliminar las cuotas o cupos por familias en la Ejecutiva. Puede haber gente que piense que se cercene la pluralidad. ¿Cómo se explica este asunto?
Queremos una dirección plural y abierta pero que ponga en marcha unos documentos aprobados a sabiendas de que históricamente en IU se han aprobado cosas que luego no se han puesto en marcha. Las direcciones nunca ejecutaban la política aprobada. Lo que decía Felipe Alcaraz de que las asambleas las ganaban los románticos pero las dirigían burócratas que estaban dispuestos a aguantar sobre el papel cualquier cosa pero no a ponerlo en marcha. Eso tiene que cambiar.— Tenemos un diagnóstico que ganó la XI Asamblea que plantea que nuestra organización se había institucionalizado, tanto en lo institucional como en lo interno, ya que IU hablaba más de sí misma que de los problemas de la ciudadanía. Al final acabamos jugando a juegos de poder internos y externos. Eso había oxidado la capacidad y el potencial de IU. La solución que planteamos ya en la Asamblea es pasar a una cultura política del trabajo. Eso quiere decir que la Asamblea ha aprobado la estrategia, que es la de nuestro documento que ganó de forma abrumadora. Y una vez aprobada hay que ver quiénes son las personas que la ejecutan. Es una cuestión de trabajo cotidiano por lo que los órganos no pueden estar divididos en facciones, al menos los ejecutivos como es la Colegiada. No se va a debatir la estrategia porque ya ha sido debatida y el resto de listas tienen que entender que la nuestra ha sido la ganadora y la que marca la línea política. La crítica es legítima pero eso es incontestable. A partir de ahí el resto de órganos, donde se debate de todas las cosas, son representativos y ahí sí hay porcentajes. Pero un órgano que tiene que ejecutar no puede ser de porcentajes. Tiene que ser de trabajo. Cuando las otras listas nos decían que tenían un 20% les digo que pueden tener eso en los demás órganos pero no en el ejecutivo. Hay un elemento evidente y es que ellos no comparten nuestra estrategia y por tanto no son personas que no tengan mucho interés en ponerla práctica cuando además lucharon contra ella de forma hostil. Eso también condiciona.
— Ha llamado la atención la salida de Cayo Lara con su inscripción en el paro. Más allá de ese gesto político significativo, ¿no había hueco para él dentro de la organización? ¿Lo ha decidido él así?
— En la línea con lo que decíamos anteriormente, IU no puede ser una empresa o una agencia de colocación. Es un espacio político vivo, orgánico para desarrollar un trabajo político que es temporal. Nosotros no estamos para darle salidas individuales a nuestros militantes sino para aportar desde lo individual a lo colectivo y transformar la sociedad. Pero es verdad que Cayo en ningún momento ha pedido una salida individual. Porque él es un hombre extraordinariamente honrado y lo que ha hecho con este gesto ha sido demostrar la enorme diferencia que hay entre organizaciones como la nuestra que tiene como objetivo ser un instrumento para la transformación social y otras como el PSOE o PP que en la práctica funcionan como empresas de colocación o trampolines para vivir después en empresas privadas muy bien remuneradas. El gesto de Cayo es sobre todo político, externo y no interno.
— Desde el PP venden que hay recuperación económica. Visiblemente hay menos movilización social en la calle. Puede dar la sensación de que lo peor de la crisis ha pasado ya. ¿Qué queda por venir?
“No hay una recuperación económica. Lo
que hay es una recuperación
de indicadores macroeconómicos. (…) El PIB crece pero no tiene repercusión en
las condiciones
de vida de la mayoría social”
— En realidad, primero hay que ir a las definiciones de qué es una crisis económica y cómo se sale de ella. Y sobre todo cuál es el sujeto que estamos interpelando porque las grandes empresas creo que nunca han entrado en una crisis económica tal como la entendemos de dramatismo social. En cambio, la mayoría social, como por ejemplo las 2.000 personas que piden cada día un bocadillo en Málaga, sigue en crisis. No ha cambiado la situación. No creo que haya recuperación económica. Lo que hay es una recuperación de indicadores macroeconómicos que se pueden explicar en función de determinadas coyunturas como el papel de la mafia del BCE y otras instituciones. Esto explica que el PIB crece pero no tiene repercusión en las condiciones de vida de la mayoría social. El modelo social ha cambiado como consecuencia de las políticas aplicadas por el Gobierno y no es suficiente con crecer para que la gente tenga condiciones vitales mejores. Al contrario, puede crecer la economía en términos macroeconómicos pero puedes tener una precariedad mayor y encontrarte con una serie de dramas en aumento. Pero ese diagnóstico objetivo que nos dice que la gente está peor que en 2010 no va acompañado de una mayor frustración de la ciudadanía o conciencia. Porque aquí median elementos ideológicos como si te crees ese discurso de la recuperación. Eso explica en gran medida la razón de por qué parece que ahora mismo no hay una gran movilización de izquierdas. Hay más variables como que la movilización cansa, agota y requiere cuadros u organizaciones que lo muevan. También han sido descapitalizados los movimientos sociales porque hemos vivido dos años de atracción hacia las instituciones. Los partidos nuevos han canalizado esa frustración y daba la sensación de que votando se podía resolver lo que antes uno pensaba que se hacía en la calle.
Todo esto ha ido mutando pero creo que vamos ahora a un escenario parecido a 2012. Continuarán los recortes, previsiblemente, empeorando las circunstancias y la gente creo que empezará a movilizarse de nuevo en las calles. Se iniciará un ciclo distinto que creo pertenece al mismo porque las causas que lo explican son las mismas pero en una fase más agitada. Es lo que creo pero no es seguro porque puede que nuestra debilidad ideológica en el combate contra el PP haga que la gente se conforme. Pongo un ejemplo. Hay gente cuya conciencia política nació en la crisis, gente que ahora tiene 18 años y tenía 10 cuando empezó la crisis. Esa gente no sabemos cómo va a reaccionar. ¿Va a favorecer la movilización de izquierdas o se va a conformar con la única realidad que conoce? Ahí está el combate político por la hegemonía ideológica y cultural.
— En este sentido algunos economistas como Alejandro Inurrieta están alertando sobre el tema de la hucha de las pensiones y la gestión que ha hecho el PP. ¿Hay riesgo de que no se puedan pagar en un futuro? ¿Qué importancia tiene este asunto?
— Creo que será una de las grandes batallas de esta nueva fase. Primero, es expresión de un estado social con intereses dedicados a que acabe. Las grandes empresas y las oligarquías están construyendo un orden social donde todo esto es un obstáculo y tiene que acabar. Por tanto tienen interés, que siempre lo ha habido desde los años 90, en privatizar el sistema de pensiones. Pero como es algo con mucho arraigo social tienen que hacerlo poco a poco. En este contexto se está generando un clima en el que el PP, cada cierto tiempo, quita dinero de lo que se llama hucha de las pensiones. Se crea un clima que justificaría en tiempo venidero una reforma del sistema. Es el mismo truco que siempre se hace. ¿Significa eso que estamos hablando de una alarma propagandística? No sólo. Porque es verdad que las pensiones están peligro debido a que su fundamento en cómo se financian está deteriorado en un país con elevado desempleo y condiciones laborales deprimentes. La gente no está cotizando lo suficiente como para financiar las pensiones en un futuro. Por tanto hay un problema real económico pero quien ha avanzado antes es el PP que está preparando un clima que le va a permitir, si cuenta con el apoyo del resto de partidos, iniciar una reforma más en camino hacia la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas.
Fuente: cuartopoder.es

Teresa Rodríguez interpela a Susana Díaz: "¿Qué tipo de socialismo es éste, de nuevo puño, que aborrece todo lo que huele a izquierda?.


sábado, 16 de julio de 2016

Hoy la Asamblea Federal de IU ha ratificado a Alberto Garzón como Coordinador General por el 71% de los votos a favor y el 29% de abstenciones.

La Asamblea Político y Social de Izquierda Unida ratifica a Alberto Garzón como coordinador y la estructura de la nueva dirección federal.

El nuevo máximo órgano de debate aprueba también por amplia mayoría su método de trabajo más participativo 
La primera reunión de la Asamblea Político y Social (APS) de Izquierda Unida, nuevo máximo órgano de debate entre congresos creado en la XI Asamblea federal de IU del pasado junio con el objetivo de hacer más participativos y completos los análisis internos de la organización, ha arrancado hoy su trabajo con distintas votaciones, entre las que destaca la ratificación del nombramiento de Alberto Garzón como coordinador federal.
Antes de su primera intervención para presentar la evaluación hecha sobre el resultado de las elecciones del 26J, Garzón ha sido ratificado como máximo responsable de Izquierda Unida a nivel federal por 89 votos a favor, 0 en contra y 22 abstenciones.
A continuación, desgranó el contenido de la ‘Valoración de resultados de las elecciones generales del 26J’. Éste no es un informe de coyuntura política al uso, sino que en su elaboración Alberto Garzón ha tenido muy en cuenta el resultado de los análisis previos realizados por las asamblea de base de IU en todo el Estado, así como las conclusiones posteriores recopiladas por las direcciones de las diferentes federaciones que componen la organización.
Previamente a todo ello se realizó la votación sobre el método de trabajo del que se ha querido dotar la APS. Ismael González, responsable de Organización y Finanzas, fue el encargado de exponer sucintamente el mismo. Entre las novedades se encuentra, principalmente, la división del trabajo en plenario y en seis comisiones para facilitar así los debates y que el contenido de las intervenciones pueda ser más extenso y participativo, al evitar las limitaciones estrictas en el tiempo de los turnos de palabra. La votación del nuevo método arrojó 83 votos a favor, 18 en contra y 13 abstenciones.
Por último, se procedió a votar la nueva estructura de dirección de Izquierda Unida, que tuvo un resultado de 84 votos a favor, 3 en contra y 31 abstenciones.
Lo/as integrantes de la Asamblea Político y Social continúan a esta hora sus debates en los grupos de trabajo, centrados principalmente en valorar los resultados de los pasados comicios a partir de la evaluación presentada por Alberto Garzón.

***

Garzón analiza el resultado de las elecciones del 26J y apunta a la “necesidad de recuperar la movilización social como elemento estratégico de futuro”

La Asamblea Político y Social de Izquierda Unida, nuevo máximo órgano de debate entre congresos, aprueba con 88 votos a favor, 1 en contra y 28 abstenciones el análisis de ‘Valoración de resultados de las elecciones generales del 26J’
La Asamblea Político y Social (APS) de Izquierda Unida, nuevo máximo órgano de debate entre congresos creado en la XI Asamblea Federal de IU del pasado junio, ha aprobado esta tarde con 88 votos a favor, 1 en contra y 28 abstenciones la valoración de los resultados de las elecciones del 26J, de cuyo resumen de contenidos se ha encargado Alberto Garzón, en su calidad de coordinador federal.
Garzón tuvo dos intervenciones durante el desarrollo de la APS; la primera, por la mañana, la dedicó a exponer el documento de ‘Valoración de resultados de las elecciones generales del 26J’. Éste no era un informe de coyuntura política al uso, sino que en su elaboración el máximo responsable de IU tuvo muy en cuenta el resultado de los análisis previos realizados por las asambleas de base de la organización en todo el Estado, así como las conclusiones recopiladas por las direcciones de las diferentes federaciones que la componen.
En la intervención de la tarde, a este primer análisis le añadió también los puntos mayoritarios y más destacados surgidos en el debate producido en los seis grupos de trabajo en que quedaron distribuidos lo/as miembros de la APS, según el método de trabajo que había sido aprobado previamente al inicio de la reunión.
Garzón consideró que este método “ha funcionado bien” porque ha facilitado “una mayor participación de todo el mundo en el debate, además de más tiempo en las intervenciones, todo lo cual ayuda a construir y sacar conclusiones desde abajo. El resultado es que podemos hacer un planteamiento más estratégico y menos coyuntural”.
Entre las conclusiones principales sobre el resultado electoral del 26J expuestas por el máximo responsable de IU en su intervención final está la “necesidad de recuperar la movilización social como elemento estratégico en el futuro”. Señaló que con ella “se crea subjetividad en la acción política, al mismo tiempo que ayuda a generar agenda política”, algo muy importante a la hora de diferenciarse de otros actores políticos.
Reconoció, a su vez, la “contradicción en el discurso y en la estrategia” evidenciado durante la campaña electoral, lo que achacó en buena medida a la “inercia” que se había generado en la propia campaña y que llevó a que ésta acabara siendo más “conservadora” en  sus planteamientos de lo necesario. No obstante, consideró que en el seno de la coalición electoral Unidos Podemos estas contradicciones no se habían dado precisamente entre IU y Podemos, como fuerzas políticas independientes que son, sino que habían surgidos a otros niveles.
Como lección de cara al futuro, apuntó que la confluencia, generada en poco tiempo y con prisas, “debe hacerse más en la práctica, más desde abajo” y no de forma tan cupular como ha podido percibir el electorado.
Alberto Garzón incorporó también a su análisis la constatación apreciada por lo/as miembros de la Asamblea Político y Social de IU de que había habido una “invisibilización de la cuestión programática”. Esto no sólo se pudo deber a factores internos sino, sobre todo, a otros externos como son la influencia que tienen actores fundamentales que intervienen en una campaña electoral al margen de los candidato/as y los partidos, como pueden ser los medios de comunicación, para centrar el debate en puntos más coyunturales, de menor alcance y recorrido.
De cara al futuro a corto y medio plazo, en el debate surgió también la “necesidad de visibilidad de Izquierda Unida” dentro del grupo parlamentario que conforme Unidos Podemos en el Congreso. En este sentido, Garzón recordó que desde la dirección de IU se comenzó ya hace tiempo a negociar esta cuestión con sus homólogos de Podemos, además de que lo/as ocho diputado/as y dos senadore/as con que cuenta ahora esta formación dentro de Unidos Podemos y sus confluencias ya tuvieron una reunión el pasado martes para empezar a coordinador el trabajo y preparar su actuación parlamentaria en cuanto arranque la legislatura.
El coordinador federal puntualizó para quien no lo recordara que lo/as parlamentarios de IU tendrán “disciplina de voto propia”, algo que no hace falta volver a negociar ahora, porque ya estaba recogido en el acuerdo cuando se formó la coalición electoral.
Garzón expuso que nos encontramos ante un “escenario político complejo”, que hace que en estos momentos “se tenga que trabajar con hipótesis”, empezando por lo que pasará la semana que viene en la constitución de la Mesa del Congreso, o lo que sucederá en la sesión de investidura y quién puede estar en disposición de formar gobierno. Aquí, abundó en la idea de tratar de evitar hasta el último momento que Mariano Rajoy pueda formar un nuevo ejecutivo, por lo que recordó que IU trabajará para contribuir a la formación de un gobierno de cambio y de progreso alternativo.

sábado, 9 de julio de 2016

Alberto Garzón, "sorprendido" con el "trilerismo político" de PSOE, PP y Ciudadanos.



El coordinador de IU ha asegurado que "tanto el PSOE como Ciudadanos dan por hecho que va a gobernar el PP; quieren que gobierne y estar en la oposición"
Garzón ha señalado que el PSOE "tiene opción de intentar una alternativa"

El coordinador general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha dicho hoy que en su partido están "sorprendidos con el juego de trilerismo" político entre el PSOE, el PP y Ciudadanos para la conformación de un nuevo Gobierno en España.
Garzón (IU), "sorprendido" por "el juego de trileros" del PSOE, PP y C's de cara a la formación de gobierno
En la foto, Alberto Garzón, Coodinador General de IU y
Miguel Ángel Bustamante, Diputado de IULV-CA en
el Congreso por Sevilla.
En declaraciones a los periodistas en el Consejo Político Andaluz de Izquierda Unida, que ha analizado los resultados electorales del 26J con la participación de activistas sociales, Garzón ha asegurado que "tanto el PSOE como Ciudadanos dan por hecho que va a gobernar el PP; quieren que gobierne y estar en la oposición y así lo han manifestado".
Sin embargo, ha censurado que, "al mismo tiempo, no quieren asumir el coste político de que el PP gobierne mediante una abstención", lo que ha considerado una muestra de "incoherencia y cobardía".
"Si el PSOE no quiere que gobierne el PP, que ponga en marcha todas las negociaciones para intentar una investidura por la izquierda, pero lo que no vale es que diga que quiere estar en la oposición porque eso es expresar que el PP va a gobernar", ha apostillado.
Por eso, ha señalado que el PSOE "tiene opción de intentar una alternativa" y desde Unidos Podemos están dispuestos a hablar con ellos y con todas las fuerzas que "sean necesarias para evitar que el PP siga gobernando porque están consternados con el juego de trilerismo".
Alberto Garzón ha valorado el resultado y el futuro de la confluencia de IU con Podemos y ha señalado que la entienden como una "como una apuesta estratégica que hay que reforzar, consolidar y mejorar" y que les "ha permitido mantener los escaños a pesar de haber perdido votos".
En su opinión, la unidad electoral con Podemos "ha sido una buena idea, pero más allá de las instituciones porque confluencia es lo que se ha visto en las calles, con gente organizada para defender sus derechos, sus principios y valores".
Ha sentenciado que su fin último es "más temprano que tarde gobernar este país".
Fuente: eldiario.es

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