sábado, 26 de noviembre de 2016

Marcos Ana: "Decidme cómo es un árbol". Fidel Castro: "Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado, igualdad y libertad plena...".


Mis horas con Fidel Pascual Serrano 

Sobre muy pocas personas podemos hacernos la pregunta de cómo hubiera sido el mundo si no hubieran existido. Una de ellas es Fidel Castro. Sin él, Cuba no hubiera vivido esa revolución que acabó con el prostíbulo sangriento en que los dictadores cubanos y el dinero estadounidense la habían convertido. Sin Fidel, el socialismo no hubiera sido una esperanza tangible en tantos hombres y mujeres de América, incluso cuando esa esperanza desapareció en Europa tras la caída de la URSS. Sin Fidel, y su inspiración a Hugo Chávez, América Latina no hubiera vivido esta última década de gobiernos progresistas que, por mucho que algunos se empeñen en criticar, han logrado recuperar la soberanía sobre los recursos naturales, aliviar la desigualdad social y garantizar el acceso a prestaciones sociales como educación o salud de los más pobres. Sin Fidel, millones de personas que sabían que otro mundo podía ser posible, porque lo veían cuando de verdad conocían Cuba, no lo hubieran imaginado.
Fidel Castro junto a Pascual Serrano
Fidel Castro junto a Pascual Serrano
Tuve la oportunidad de reunirme y hablar con Fidel una media docena de ocasiones, alguna durante varias horas. Ahora no faltarán buenos analistas que desarrollen y expliquen su pensamiento, su política y su revolución. Yo, por mi parte, creo que es el momento de limitarme a contar el hombre que yo vi.
Es demasiado frecuente que mucho tiempo ejerciendo el poder termine convirtiendo a las personas, en el mejor de los casos, en altivas y soberbias. También en eso Fidel era excepcional. Cuando entraba en una sala donde le esperaban los personajes más distinguidos e importantes, lo primero que hacía era saludar a los conserjes, camareros, traductores, escoltas... Algo que también practicaría Hugo Chávez. Ambos sabían que esa gente eran el pueblo, y a ellos se debían. Qué diferencia con el uso que se da ahora a la palabra populismo, como insulto, a pesar de derivar de pueblo.
La primera ocasión en que me reuní con Fidel, tras presentarnos, lo primero que le interesó fue dónde se encontraba mi hijo Camilo, de siete años, para conocerlo y de cuya presencia sabía en La Habana y en aquel acontecimiento. Desde entonces siempre preguntaba por él cada vez que nos reuníamos.
Nunca le oí molesto ni percibí formas autoritarias con nadie de alrededor. La única ocasión fue en tono de humor cuando, tras terminar una reunión, debíamos subir a un ascensor dos altos cargos ministeriales, Fidel y yo. Todos nosotros invitábamos educadamente al jefe del Estado a que entrara primero y éste, a su vez, a nosotros. El resultado es que nadie se movía. En ese momento Fidel dijo serio: "¿Ustedes no van a acatar una orden de su comandante? Suban al ascensor".
No dejaba de sorprender la humildad en una persona que llevaba tantos años en el poder y conocía el apoyo que despertaba. Quizás es por eso que sus admiradores y gobernados le llamamos por su nombre de pila y sus enemigos por el apellido. Hace varios años Fidel compartía una mesa redonda ante multitudinario público con el fallecido líder del Partido Comunista de El Salvador y en alguna ocasión candidato presidencial por el FMLN, Shafick Handal. El salvadoreño alargaba indefinidamente su intervención ante la desesperación de los asistentes. Fidel, cariñosamente, le pasó el brazo por el hombro y le dijo: "Shafick, vamos a terminar ya de contar nosotros nuestras batallas que a estos compañeros los vamos a aburrir y nos van a echar de la sala, mejor nos vamos a almorzar todos".
En otra ocasión, dos funcionarios cubanos me enseñaron unas páginas sin membrete donde se detallaban algunos hechos. Me preguntaron si creía que podía ser motivo de noticia periodística, les contesté que por supuesto, pero que se necesitaba redactar de otra forma, incorporar más antecedentes y contexto de la historia. Se trataba de la información sobre el soborno de grupos anticastristas de Florida a un presidente latinoamericano para que indultara y liberara a un terrorista de origen cubano que estaba encarcelado en su país con sentencia firme. Me pidieron que elaborara la noticia como considerara y que, por favor, la publicara en algún medio en los que yo colaboraba. El asunto era urgente, no había forma de contrastar por más fuentes la información, era cuestión de fiarse o no, de quien me la proporcionaba, y yo lo hice. Esa misma noche me encontraba con Fidel. Se dirigió a mí con estas palabras: "Lo primero que quiero que sepas que yo sé lo que más te preocupa: Lo que has escrito es verdad". Días después se confirmaban todos los hechos.
Una noche me encontraba cenando con unos amigos en La Habana, entre los presentes había un ministro. Recibió a mitad de la cena una llamada. Era Fidel que le ordenaba que saliera hacia la provincia donde Guantánamo, donde ya le estaba esperando personalmente para organizar la evacuación de la gente ante la llegada de un ciclón. Siempre estaba en primera línea de las cuestiones que preocupaban a los cubanos, por nimias que pudiesen parecer. Para ayudar y, sobre todo, para aprender. Cuando un ciclón amenazaba a Cuba, Fidel se instalaba en el estudio de la televisión cubana junto al meteorólogo del país, José Rubiera, y lo interrogaba con todo tipo de detalle sobre el fenómeno. Ese año no apareció por la televisión mientras el ciclón actuaba y, desde Florida, comenzó a circular la información de que estaba muerto o muy grave y de ahí su ausencia. No se molestó en desmentirlo. Estaba en Guántanamo.
Coincidiendo en los que años en que yo viví en La Habana, los europeos se reían de un Fidel apareciendo en la televisión cubana durante la campaña de reparto de ollas arroceras (una especie de ollas exprés) a las familias. Lo explicó acertadamente el nicaragüense Augusto Zamora recordando que en media América los pobres seguían cocinando con leña. El reparto gratuito de unas ollas de cocción rápida para todas las familias, junto con el suministro de gas subvencionado era un gran avance de desarrollo, especialmente para las mujeres que soportaban la cocina y el trabajo doméstico.
La obsesión de Fidel por saber era constante. En numerosas ocasiones uno intentaba preguntarle algo o entrevistarle y terminaba ofreciéndole información a él. Durante una Feria del Libro en La Habana, medio centenar de escritores nos reunimos con él, se suponía que para preguntarle sobre lo que nos pareciese de Cuba o de geopolítica. Mi amigo Santiago Alba, residente en Túnez, tomó la palabra para hacerle una pregunta a Fidel, entonces ya alejado del poder. Eran las fechas de las crisis en los países árabes, especialmente en Túnez, y Fidel Castro aprovechó para preguntar a Santiago sobre sus impresiones y testimonio. Al terminar, Alba me confesaba: "Caramba, yo levanté la mano para hacerle una pregunta a Fidel y terminé siendo entrevistado por él".
La desaparición física de pocas personas en el mundo habrá provocado el dolor que la muerte de Fidel ha despertado ahora en millones de personas. Quizás el tiempo demostrará que Occidente ha sido víctima de uno de los mayores engaños de la historia: el ocultamiento y la mentira sobre la trayectoria y figura de Fidel Castro. Con toda nuestra alharaca de supuestos medios de comunicación libres y libertad de expresión se nos ha ido ocultando durante décadas que en Pakistán hay niños que se llaman Fidel en agradecimiento de sus padres a la labor de los médicos cubanos tras el terremoto que sacudió en ese país, que más de un millón de personas pobres han recuperado la vista en todo el mundo gracias a un operativo médico diseñado por el presidente cubano, que el régimen de apartheid de Sudáfrica fue herido de muerte por las tropas de Fidel mientras era apoyado por lo que luego corrieron a homenajear a Nelson Mandela, o esa anécdota tan impresionante de que los mercenarios cubanos que intentaron invadir la isla por Playa Girón, una vez capturados por el ejército y las milicias del gobierno revolucionario, fueron canjeados al gobierno estadounidense sin un rasguño por... comida para los bebés cubanos. Miles de informaciones y acontecimientos sobre la grandeza de las iniciativas de Fidel Castro que nos han querido ocultar, pero que no han conseguido del todo porque somos muchos los que conocemos esas verdades y las hemos visto con nuestros ojos. Especialmente los pueblos más humildes.
Fidel admiraba la rebeldía y yo lo voy a ser hasta el punto de discrepar con una de sus frases más conocidas: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Sin duda se refería a que la necesidad de alimentar a los pueblos está por encima de las glorias personales. Eso es verdad, pero la gloria de Fidel Castro en el recuerdo y admiración de millones de personas no cabe ni en un gran de maíz, ni en toda la isla de Cuba. Por eso impregna la conciencia de tantas personas en tantos lugares del mundo.
No soy creyente, pero si San Pedro existe, en este momento Fidel le estará preguntando sobre el funcionamiento de las llaves del cielo y pidiendo explicaciones sobre el justo criterio de su uso. Y ay de San Pedro si no es así.
Fuente: eldiario.es

martes, 15 de noviembre de 2016

Fran Martínez Aparicio, NUEVO COORDINADOR de IULV-CA en La Puebla del Río.

Con fecha de 15 de noviembre de 2016, la Asamblea General de IULV-CA de La Puebla del Río ha elegido por unanimidad como NUEVO COORDINADOR LOCAL de IULV-CA a quien venía ejerciendo como Portavoz del Área de Juventud. 
El compañero ya electo, FRAN MARTÍNEZ APARICIO @KapoMc10, tiene por delante el no fácil reto de reestructurar la nueva dirección de Izquierda Unida en nuestro municipio.
La Asamblea se ha desarrollado siguiendo las pautas del Orden del Día. Desde este blog queremos agradecer al coordinador saliente, Antonio Angulo García @AnguloPueblaR, y a todos los compañeros miembros del Consejo Local también saliente y aún en funciones; pues agradecerle sus horas y días de entrega y trabajo a esta labor encomendada.
Deseamos pronta recuperación para nuestro Secretario de Organización, aún en funciones, Manuel Osuna Mayo.
Seguiremos trabajando para La Puebla del Río Con La Fuerza de la Izquierda y con la firme convicción de que LA POLÍTICA ES UN ACTO SALUDABLE para estar siempre del lado de la mayoría social y de la clase obrera.

SALUD Y REPÚBLICA.
Área de Comunicación
IULV-CA La Puebla del Río

En La Foto a la izquierda, Fran Martínez, el Nuevo Coordinador Local de IULV-CA La Puebla del Río.

martes, 8 de noviembre de 2016

ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA IULV-CA de La Puebla del Río para ELECCIÓN NUEVO CORDINADOR/A LOCAL.

Con motivo de profundizar en el nuevo Plan de Acción impulsado por IU, también en La Puebla del Río consideramos oportuno la reestructuración de los cargos y responsabilidades dentro de nuestra organización local. Iniciamos el proceso con la elección de NUEVO COORDINADOR/A LOCAL.

Por ello, convocamos ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA para el próximo martes, día 15 de noviembre a las 19:00h en nuestra sede habitual de La Barqueta. 

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Reunión de la Coordinadora Federal de IU 12/11/2016

[Audio-Vídeo] Entrevista a Alberto Garzón en RNE: "Aunque el CIS nos ponga a Unidos Podemos como segunda fuerza, queda mucho por hacer". “No creo que IU corra el riesgo de diluirse en #UnidosPodemos. Es un espacio plural en el que trabajamos con autonomía”.


jueves, 6 de octubre de 2016

Alberto Garzón en Los Desayunos TVE: "¿IU desaparecida? Estamos en la calle, en el Congreso con 8 diputados y en los medios. Objetivamente estamos mejor que el 20D".


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Garzón defiende que para acumular fuerza social hay que "ser honesto" y no "moderar el discurso para intentar engañar".

El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha defendido este jueves que para "acumular fuerza social" hay que "ser honesto" con uno mismo y con la gente a la que uno se dirige. "Si yo creo que este sistema tiene que cambiar no voy a decir que voy a moderar mi discurso para intentar engañarte y ser más atractivo a tu votante, son estrategias distintas", ha dicho.
En una entrevista en 'Los Desayunos de TVE', recogida por Europa Press, ha explicado que no se trata de tener un tono más o menos agresivo, sino que tiene que ver con "el contenido profundo".
Además, cree que no se trata de dirigirse a una "izquierda identitaria", sino "sociológica", a gente que, aunque no se identifique con izquierda o derecha, sienten que hay muchas cosas que no son justas y buscan "referencias en un sistema distinto, no acomodado, que cuestione los fundamentos económicos".
En cambio, no ha querido pronunciarse sobre las palabras del líder de Podemos, Pablo Iglesias, que este miércoles afirmó que su formación debe decidir si va a seguir siendo populista. Garzón ha alegado que habló en el marco de un debate académico, y eso "es peligroso trasladarlo a una política coyuntural porque confunde más que aclara".
Por último, ha negado la interpretación de que Podemos se haya 'comido' a IU, recalcando que la coalición que él lidera tiene ahora ocho diputados --frente a dos después del 20D-- y "con una visibilidad más amplia".
Garzón ha descrito a Unidos Podemos como una "fuerza heterogénea" pero que han llegado a "unos mínimos de consenso" que tienen que ver con "principios y valores incorruptibles" a diferencia de lo que se ha visto en el PSOE con lo que ha llamado "motín oligárquico" contra Pedro Sánchez.

martes, 20 de septiembre de 2016

Julio Anguita: "Lo que nos da sentido".

Julio Anguita. Último artículo para Mundo Obrero. 
Quiero hacer dos aclaraciones previas al desarrollo de mi exposición. La primera es que al decir nos o nosotros, me estoy refiriendo a las personas – militen o no en colectivos de diversa índole – que en esta hora están dispuestas a afrontar de manera asociada y organizada la tarea del Cambio social en nuestro país y además con vocación de generar redes y acuerdos internacionales en pos del mismo objetivo. En consecuencia, no me refiero sólo al PCE, IU o Unidos Podemos sino también a quienes -estén donde estén- siguen pensando en que se impone lo que en otras ocasiones he denominado la Construcción de la Alternativa a la realidad que padecemos la mayoría.
     La segunda precisión hace referencia a que este escrito no ha sido concebido fuera de las experiencias más inmediatas y cercanas. Al contrario, se incardina en la “decepción” tras el 26J y también en la pérdida de pulso, apatía y anomia en la que, de manera generalizada, los sedicentes partidarios del Cambio nos hemos instalado tras las últimas elecciones. E incluso mucho antes, a juzgar por reticencias, resistencias y concesiones a la “opinión publicada”. También tengo presente la apuesta que a la desesperada están haciendo Sánchez y su equipo de dirección por aparecer, cara a unas probables elecciones, como la única oposición firme al PP.
     Es lógico que los lectores esperen un análisis -siquiera somero- o un comentario acerca de los resultados del 26 J. Les anticipo que no será así. Y no es porque el autor de estas líneas carezca de opinión sobre tal cuestión sino porque en estos críticos momentos, el debate sobre la propuesta, política y organizativa, cara a la inmediata puesta en marcha de la acción planificada, debe prevalecer frente a cualquier otra discusión que nos paralizaría, habida cuenta de los aspectos negativos de nuestra cultura, tantas veces verificados en la experiencia. Creo, además, que el debate, el diálogo, la discusión sobre objetivos concretos, metas, alianzas y programas, seguidas del necesario acuerdo, es la mejor manera de crear una atmósfera de serenidad para la corrección de errores tanto en el diseño de las políticas como en la puesta en práctica de las mismas.
    Mi exposición se basa en tres objetivos a desarrollar y en una serie de comentarios y precisiones sobre el espíritu, las maneras y la filosofía política que debe enmarcarlos.
    Considero que la Confluencia Política es una meta, un método, un proyecto y un marco de trabajo político a los cuales no debemos renunciar. Pero, desde luego, no puede entenderse como Convergencia lo habido hasta ahora: una simple yuxtaposición de siglas hecha con prisas y agobios por la premura del tiempo electoral. En la actual convergencia política, son todos los que están, pero no están todos los que son (siglas políticas, colectivos, plataformas y personas a título individual). Y aún más, la Confluencia no conseguirá su objetivo político – social (crear un Contrapoder) si las militancias partidarias y los demás no aprenden a trabajar en común, en la elaboración de propuestas programáticas, el diseño y la organización de campañas y movilizaciones, la discusión serena de objetivos: finales, parciales y aplicados al territorio más inmediato. Y todo ello implica un esquema organizativo flexible pero claramente marcado en sus líneas definitorias e incuestionables.
    La Confluencia Política por sí sola puede erigirse en una fuerza electoral importante que sirva para dirimir las cuestiones institucionales y sesgar determinadas políticas hacia los intereses mayoritarios. Eso sin duda es importante, pero a la luz del proyecto que confesamos defender es totalmente insuficiente. Se impone también la consecución de la Confluencia Social, es decir la creciente sintonía en programas que sean la base común de las reivindicaciones que dieron origen a asambleas, plataformas, movimientos, etc. Junto a ello es necesaria la sintonía en la organización de movilizaciones, el carácter de las mismas e incluso los métodos, lenguajes y actitudes para que sean entendibles por la inmensa mayoría sin la cual el Cambio nunca será posible. Considero fundamental que sindicalistas y organizaciones sindicales que inequívocamente asuman el planteamiento de la creación del contrapoder se incorporen a esta tarea que trasciende siglas, culturas y experiencias. Este objetivo de la Confluencia Social no puede ser abordado desde los integrantes de la Confluencia Política como tales. Debe ser asumido desde las fuerzas sociales que luchan pero que aún no han sido capaces de superar la etapa de luchas aisladas, esporádicas y más o menos voluntaristas. El enemigo a batir nos enseña, cada día y en su práctica, todo lo contrario.
     Es prioritario que tanto la Confluencia Política como la Social consigan el Consenso de la mayoría social. Sin ese consenso las propuestas, los objetivos y los esfuerzos organizativos se perderán y diluirán en la nada. Ninguna época de crisis, pero ésta especialmente por ser sistémica, puede ser contestada y superada favorablemente para la mayoría sin el concurso y aquiescencia expresa y/o tácita de esa mayoría social. Una mayoría social que está definida por las condiciones objetivas de su existencia, aunque subjetivamente esté fraccionada ideológica, política y culturalmente. Pasar de la subjetividad a la objetividad no es cuestión de discursos, slogans, pedigrís revolucionarios o análisis vanguardistas sino la tarea permanente de explicar, concienciar y superar con métodos y lenguajes nuevos la abducción que una parte de la mayoría social sufre por parte de las ideas reaccionarias y neoliberales. En ese sentido, el consenso es también hijo de las otras formas de hacer política, el valor del ejemplo y las nuevas maneras de ejercer el trabajo institucional y el de base social.
    Lo anterior, que someramente he expuesto, es un plan, un proyecto de trabajo que necesita para ser abordado una serie de premisas políticas, ideológicas y de actitud frente a la situación presente. Las enumero de manera indiciaria a causa del espacio de que dispongo.
    La primera estriba en salir de esta indolencia hija del 26-J. Setenta y un diputados bien organizados y pateando sus circunscripciones de manera permanente es algo muy a tener en cuenta, sobre todo por la plataforma de más de cinco millones de votos que nos sustenta. Si se trabaja bien y sin concesiones a la “imagen” predeterminada por los medios de comunicación, se sentarán las bases de futuros y decisivos avances institucionales, sociales y de ampliación del consenso.
     No nos engañemos, para producir el Cambio no podemos confiar en alianzas fijas y, estratégicas con las demás fuerzas políticas homologadas por el sistema. Solamente son posibles determinadas ententes en asuntos concretos y esporádicos. El discurso consistente en asimilar el actual PSOE con la Izquierda es erróneo, va contra nuestro proyecto estratégico y además la realidad y la memoria se encargan de negarlo. Lo coyuntural no puede ser elevado a la categoría de sólida directriz de trabajo o de discurso propositivo.
    No agüemos nuestro mensaje. Somos lo que somos. Queremos lo que queremos. Y desde esa posición manifestada sin complejos planteamos, proponemos a la mayoría una propuesta de trabajo para ir cambiando, con ella, la realidad. Nuestro problema consiste, muchas veces, en que entendemos la radicalidad como sinónimo de expresiones y palabras duras y con voluntad de enmarcar nuestras acciones en una épica que nunca, históricamente, ha sido así. El tremendismo suele ocultar falta de sustancia. Un lenguaje mesurado, convincente y directo, junto con una práctica ejemplar, hacen cambiar y variar los prejuicios más consolidados si, además, las propuestas son beneficiosas para la mayoría. Lo concreto disuelve muchas barreras ideológicas. En la política transformadora son muy necesarias la didáctica, la pedagogía y la mayéutica socrática.
   Es necesario que la cultura de la participación se organice y se cohesione a través de reglas, democráticamente aprobadas y también a través del sentido de responsabilidad personal. La derecha nos está demostrando cómo no hay confusión en ella a la hora de distinguir entre lo fundamental y lo accesorio, en cada momento. La organización democrática es la máxima expresión de la libertad y la participación.
   Nosotros queremos ser un instrumento para el Cambio social. Y ello comporta que, defendiendo y respetando siglas y culturas que se han ganado la respetabilidad histórica, el objetivo es siempre prioritario y al que se deben supeditar otras consideraciones. Creo, además, que esa es la mejor manera de hacer de unas siglas el sinónimo de necesidad y de existencia imprescindible.
    Seguimos prioritariamente instalados en la cultura de la reivindicación y la protesta. Considero que, sin obviar en absoluto esa función, debemos ir creando entre nosotros la cultura de Gobierno, es decir que junto a la denuncia general o en casos concretos de las injusticias del sistema y de los gobiernos, se debe programar, cuantificar, estudiar y elaborar los mecanismos legales que concretan una alternativa tanto de gobierno como de Estado o modelo de sociedad. Ni que decir tiene que la abandonada Elaboración Colectiva tal y como fue diseñada, aprobada y ejercida durante un tiempo, bastante efímero, debe ser recuperada.
    Cuando se escriben estas líneas aparece como probable la convocatoria de Elecciones Generales para el 25 de diciembre. Aparte de la denuncia que merece esta artería de Rajoy creo que debemos reflexionar mesuradamente sobre las campañas electorales y a continuación obrar en consecuencia. Para mí una campaña no es otra cosa que someter al veredicto popular un discurso, unas prácticas y una ejecutoria mantenida en el tiempo y con anterioridad. Nada más. En nosotros no deben caber giros repentinos en nuestra denominación ni tampoco veladuras de programas y valores. Somos lo que somos y lo asumimos ante una población que agradece la ausencia de travestismos a última y apresurada hora.
    Y una última cuestión que para mí es la más importante. En nuestro mensaje encuentro dos carencias básicas que, a mi juicio, deben ser corregidas:
    La rotundidad y claridad en designar, describir y definir al enemigo. Éste no es solamente unas siglas o unas organizaciones sino las ideas, valores, políticas y actos que impulsan. Nosotros combatimos determinadas visiones del mundo que llevan aparejadas prácticas, programas y políticas contrarias a los intereses de la mayoría social. Combatir el neoliberalismo e intentar superarlo es asumir que éste está representado por más siglas que las del PP. En esta hora de la crisis sistémica y de modelo económico Keynes no puede ser erigido como panacea.
    Nuestro silencio sobre la UE es clamoroso. Es aquí donde se necesita un mensaje claro y rotundo. Yo no pido desde estas columnas la salida del euro (cosa de la que soy ferviente partidario) sino simplemente y para abordar el núcleo duro de los problemas, la iniciación de un debate, un análisis, un acercamiento a las causas, orígenes y consecuencias de la UE actual. Todo menos el silencio que termina por hacerse connivente con la situación. La UE, la deuda o el compromiso con reducir el déficit no pueden ser criticados sin entrar, como debemos, en sus raíces profundas. Nuestro sentido de la responsabilidad necesita ser aquilatado y contrastado con las necesidades de la mayoría social que sufre las consecuencias de la Europa neoliberal. No podemos criticar unas consecuencias sin criticar, primero, las causas.
PD. -Acabada la redacción de este artículo ha tenido lugar la segunda sesión de Investidura. En ella Sánchez ha insinuado la posibilidad de encarnar una alternativa a la candidatura de Rajoy. Naturalmente que ello implica el apoyo pactado y negociado de Unidos Podemos y otras fuerzas políticas. Sobre ello quiero hacer unas consideraciones.
    Creo que, tal y como arriba he expresado, el PSOE, en condiciones normales, no puede encabezar una acción política que desemboque en el Cambio que postulamos. Y ello por dos razones: La primera dimana del co-ejercicio del bipartidismo que durante décadas le ha atado a sus acuerdos con el PP en cuestiones de suma importancia y trascendencia. Y la segunda no es otra que las líneas rojas que al actual equipo dirigente del PSOE le imponen los poderes fácticos de la economía, en íntima conexión con poderes fácticos en el interno del partido.
   Pudiera ser que la propuesta de Sánchez sea un intento de presionar a Unidos Podemos con los mismos métodos que él está actualmente soportando por parte de los medios de comunicación y el PP. Y con la excusa de no poder aceptar propuestas “disparatadas” en economía, políticas sociales o diseño del Estado, conseguiría, a su juicio, volver a ser ante el imaginario colectivo la única izquierda “posible y sensata” víctima de los “extremismos”. Y desde luego, la reedición deltrágala con Ciudadanos es, a mi juicio, inasumible.
   Tampoco descarto que Sánchez y su equipo hayan considerado que han llegado tan lejos en su postura -y además en esta situación crítica, anómala e inestable- que no les queda otra opción que quemar las naves. Hay cosas que están cambiando aquí y en parte de la UE.
   En cualquier caso, Unidos Podemos no puede hacer de Don Tancredo y quedarse a verlas venir. Sobre todo, cuando una parte muy importante de su discurso en estos últimos meses ha consistido en instar al PSOE a que encabece una alternativa a Rajoy. Debe jugar y fuerte. Nada está asegurado. Quien mejor conecte con la mayoría social inclinará el sentido del hipotético pacto y de los hipotéticos programas a favor de esa mayoría. Es esta una situación de la que nadie sale indemne, pero es la única que en estos momentos nos da sentido.
   Y en este caso, todo lo que he expuesto anteriormente sobre discurso, elaboración colectiva, organización y Confluencia concreta adquiere caracteres de urgencia en cuanto a la iniciativa y capacidad política. Estamos ante la posibilidad de un cambio muy importante. Y como recordaba Marx hic Rhodas hic salta.
Nota. - Con este artículo pongo voluntariamente fin a mis colaboraciones, que llevan apareciendo en Mundo Obrero más de doce años (exactamente el tiempo que lleva el camarada Ginés Fernández como director del mismo). En este tiempo no he tenido jamás ni siquiera el atisbo o la insinuación de una censura a mis escritos. Ni por parte del Partido ni tampoco por la de la dirección del periódico. Me he sentido libre totalmente. Sirva esto de ejemplo para otras publicaciones.
   La razón fundamental que me ha llevado a dar este paso es sencilla y yo añadiría que muy lógica: no tengo nada que decir de nuevo. Mi discurso, mis propuestas o mis análisis son de sobra conocidos y reiterativamente expuestos aquí y en otras tribunas. Es más, el artículo presente es un compendio de todos ellos. Esto es lo que creo, esto es lo que propongo. No sé de otros caminos ni de otras visiones. Además, no he encontrado otros discursos que pudieran haberme hecho matizar o enmendar al mío (que por otra parte está plenamente inmerso en las líneas básicas de nuestro Partido). No quiero cansar ni tampoco cansarme. Sigo afiliado al PCE y a IU. Dedicaré más tiempo al Frente Cívico. Os doy las gracias por vuestra lectura y seguimiento. Ni abandono la lucha ni tampoco me considero al margen de las luchas presentes. Simplemente quiero ser honesto conmigo mismo, con vosotros y vosotras. Y también con mi Partido. Hay veces que el silencio es el mejor discurso y la mejor de las propuestas. Un abrazo.
Julio Anguita González
Colectivo Prometeo
Frente Cívico “Somos Mayoría”
(Último artículo de nuestro queridísimo Julio en “Mundo Obrero”. Hemos creído justo publicarlo después de que estuviese disponible  en la web de la revista).

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